Colgada de unas tetas
Julio 1, 2009
Hija de María, tenés los ojos rasgados, reveladores de una sangre primitiva que fue víctima del más grande holocausto, transportarás hasta la muerte en tu piel el color turbio de la tierra que deberás pisar cuando aprendas a caminar. Aquél día tu madre, que te llevaba colgada de un pezón que me recordaba a una berenjena madura, envuelta en tantos trapos atados a su cuerpo como lo hubo hecho su madre y lo hubiera hecho su abuela, te trajo hasta mi casa para que te conociera, eras la sorpresa más extravagante que tuve en años. Eras una piedra filosofal, por tu culpa pensaba otra vez en el universo inconmovible. Tinina chiquitita, hija de María…
Carta a tus molinos
Mayo 26, 2009
Tinina, hija de María,
conocí a tu madre leyendo un relato erótico en voz alta y firme, tal vez naturalista, quizás demasiado realista, un primer día de clases en la facultad de Letras. Su osadía enseguida me arrastró a su lado entre tantas miradas perdidas buscando otras miradas de donde aferrarse para no llorar de soledad existencial. María, en cambio, miraba lejos, altanera, pisando fuerte gracias a sus grandes tetas que le daban el peso específico necesario para hacerlo. Al menos así la vi yo, que soy muchacha de tetas pequeñas, y que siempre ando recreando artilugios corpulentos en mi cabeza para balancear mejor mi peso cuando me hago conciente de dónde estoy parada y me urge la necesidad de hacer peso para dejar una huella.
(Maia)
Mama Pacha tropical
Mayo 26, 2009
La Naturaleza es una mujer de tetas tropicales. Cada planta de papaya tiene senos que invitan a beber de su savia… Carnosa y jugosa nos llama al banquete, mostrando pesados sus frutos colgados con pezones que buscan tocar la tierra… La Naturaleza nos llama a esta orgía de colores y de calores, de las humedades y de las verdades más verdes, y de las sensaciones más blandas… No en vano papaya es “mamón” en mi tierra. A quien no lo creyera le invitaría a arrancar una de sus hojas, una de sus frutas, uno de sus tallos, una de sus flores, una, sólo una, usted elija… Verá la leche de la Pacha derramada. Pero no intente lo mismo con una vaca. Que leche es leche y sangre es sangre… Usted ya lo sabe.
(Tinina)
Señorita muriendo
Mayo 26, 2009
Lo peor de todo es que la maestra no puede detener el remolino. Sin embargo, dibuja un círculo de tiza y nos pide que escribamos en los cuadernos: los vientos siempre pasarán, soberbios y bravos, pero pasarán.
Después estornuda en la pizarra con la nariz blanca, se la ve tan pálida como a una señorita d’ Avignon. Nadie le avisa que en el guardapolvo lleva menstruación. Mis compañeros susurran que la maestra delira porque se está muriendo.
(Tinina)
Epitafio de la Infancia
Mayo 25, 2009
Patatuf, patatero, a la hija del chocolatero. Estaba la reina batata hasta que un día estiró la pata.
(Tinina)
Hojalata
Mayo 9, 2009
Ruidos de chatarras se acercan…
¿Tengo las chapas voladas?
(Tinina)
Otra catedral no
Mayo 8, 2009

Huye, mujer, cada vez que lo requieras, no hay otra libertad, Tinina. Hija de María, la salvación es utópica. Huye para distraer tus sentimientos, huye para renovar tus pensamientos, no dejes que te obliguen a estancarte, no te conviertas en otro monolito de senos garrafales, no seas otra catedral, sé efímera para escapar con el viento cuando la tristeza te invada…
La villa de Tinina
Mayo 6, 2009
Tinina se saca la nariz de plastilina y la guarda en el bolsillo, no quiere oler, todo apesta en la villa. Rasca la cabeza de perro a Caracú, su mascota bicéfala de plastilina, y en la cabeza de gato atrapa una pulga paralítica. Reflexiona observando al bichito en la palma de la mano. De repente mira fijamente a la cámara -que no es de plastilina-, y le dice a los espectadores: nosotros no somos el peligro, nosotros estamos en peligro. Y Caracú ladra y maúlla a la vez para apoyar la frase de Tinina. Del otro lado, los espectadores seguirán endurecidos.