Encrucijada

Julio 1, 2009

- Unah, ¿me querés o no me querés?

- Ningunah de las dos cosas, sino todo lo contrarioh.

Pelate esta mandarina

Mayo 28, 2009

Una mandarina se pela ensartando -con potencia de cohete- el dedo índice en el polo norte de la fruta, donde, generalmente, flamea la última hoja sostenida por un cabo verde. La única desventaja de este método -casi salvaje- es que el dedo quedará teñido levemente de color naranja por un buen rato, como si usted hubiera tomado jugo de zanahorias -en ayunas- durante todo un año. La única diferencia con el método de las zanahorias matutinas, es que, por tratarse de una mandarina, el dedo índice, una vez asomado a uno de los orificios nasales de su portador, olerá –indefectiblemente- a mandarinas, siempre y cuando el portador no haya introducido demasiado el dedo en la cavidad nasal, ya que esto perturbaría -por saturación- a las funciones habituales del olfato, el cual se conecta directamente con el cerebro -cuando éste está presente-, y, como si fuera poco, se corre el riesgo de sufrir un estornudo. La confusión que un cerebro -si existe-, puede producir entre las sensaciones que estimula un estornudo, frente a las que son propias de un orgasmo, han sido científicamente estudiadas; mas, no podemos garantizar la presencia de un cerebro entorno a dichas experimentaciones.

Ciclo

Mayo 28, 2009

Ovulo sueños, luego los desecho. Sangran, duelen, me pone triste la pérdida. Ese vacío a veces desea llenarse de otras cosas mientras se descarga. Enfermera ontológica, dame un té de sensaciones reconfortantes, como lo haría mi abuela. Tengo tristes los ovarios.

(Almendra)

Ecos Pinchados

Mayo 26, 2009

Con una vara perforás la tierra, y lamés su sangre como un vampiro… (Y nos relamemos). Y nos tiramos panza arriba a esperar el temblor que un día llega… (Y nos dejamos sacudir…). Y te disparás por los aires… (Es la danza de la tierra…). Ella nos convulsiona hasta el río inexorable de pensamientos… (Hay especulaciones que nos impelen hasta ver a los dioses famélicos en el páramo…)

Profanamos la intimidad de la montaña sagrada, la oración del viento, el declive ínfimo del tiempo… (Se oye un quebranto…)

Encarnaste tantos sueños en frases disipadas, las degradaste a contornos vacíos, agotados, perforados… (Igual nos relamemos…). La aleación de la lluvia en el sudor de tu pecho, y la vara se rompe… (Gozamos…)

Provocamos el temblor de la tierra exangüe. Un rocío helado en mi espalda… (Me estremezco…). Y ellos, con sus dioses disecados en el páramo, no logran persuadir estos ecos pinchados… (Y seguimos flotando…)

(Olivia)

Desafío

Mayo 26, 2009

Maia me preguntó:

¿Te atreverías a pensar en lo que estoy pensando? Pienso en esas cosas que nunca pensarán en mí…

(Almendra)

Loco

Mayo 25, 2009

Olivia oye distante al loco que le habla, uno que vino y se sentó a su lado, un tipo con olor a carne muerta, un descarriado que viene con el alma aullando miserias; su alma está prendida con un chicle rosado y viejo a uno de sus zapatos, la pisa insistentemente, incluso cuando no camina hace presión con sus pies de piel y huesos porque sólo así la siente; un alma gritando bajo ese zapato; zapato que alguna vez fue marrón, que en otra vida fue mamífero, zapato que en esta vida es espanto y se abre en una carcajada de agonía endiablada; y el loco habla y Olivia sólo escucha los quejidos silenciosos que esa imagen le transmite. Duele verlo, duele en los oídos, duele en los ojos, duele en las manos que se esconden para no tocarlo, duele en el olfato que se descompone cuando una brisa le renueva, con más fuerzas, los indicios de que ese ser está en estado avanzado de putrefacción.

Fifí Dudaísta

Mayo 25, 2009

¿Usted siempre fue una señorita tan Fi-fí?

Y no, depende…

¡Y, de qué depende!

Del sistema gsm, del pico de la veleta, del último pelo de la mujer calva, ¿de la pizza con anchoas o calabresa? De las aceitunas que fermentan en la heladera. Y en el malecón camino en zancos. Nunca me pongo tacos. A mi me espera Godot. En strapless se me escapan las tetas, porque son pequeñas. Con lentes, ¡qué bicho feúcho!, me agacho y se me caen. Entonces solamente me sirven para leer el cielo. En la nariz los engancho ¿Se bajan los monos del cielo?, ¡oh, caelum!

¿Fifí? ji, ji, jí. No, no es que sea Fifí, pero los besos, don, por ser usté, mejor se los debo.

(Unah)

Velo de Maia

Mayo 24, 2009

No recuerda su nombre, le vienen varios a la memoria, sin embargo se siente una; aunque sus nombres sean demasiados quizá se llame simplemente Unah, pero no está tan segura, no sabe de dónde le viene esta intuición y se da cuenta que no le será fácil averiguarlo, ergo, toma un desvío.

Almendra mira el tic tac. Falta poco -tic tac-.  Se le acelera el pulso -tiquitaca tiquitaca- pero el reloj sigue haciendo tic tac. Hasta que ¡Tac! Es la hora y su amigo Tunita con su riiiing la emociona. Qué paciente espera Tunita mientras Almendra se despide de sus compañeros de trabajo que le hacen burlas sospechando lo que se viene. Almendra no les da bola, le da un beso en la mejilla y pedalea con una sonrisa de tiquitaca-tiquitaca en el tambor de su pecho. Al lado viene Tunita feliz, risueño y acelerado como siempre. Le cuenta una historia distinta en cada esquina porque Tunita siempre anda flasheando por la ciudad con su cámara y su rodado de plastilina. Desde que vio a Almendra leyendo un libro en lugar de repartir folletos en la terminal, Tunita decidió mostrarle su mundo. Almendra sabía que sólo tenía que pedalear y pedalear y Tunita le iría llevando por senderos fabulosos, prohibidos, ocultos, salvajes. A veces Almendra se cansaba de pedalear pero hacía un esfuerzo por pura curiosidad. Atan las bicis en un arbolito frente a un motel sin cartel. Cada uno pone cinco pesos en el mostrador y por una hora tendrán otra aventura de niños exploradores. Tic tac tic tac tic tac… Almendra se quiere quedar chorreando sensaciones en la cama, Tunita ya está listo para partir y seguir, ella se tapa los oídos para no escuchar lo que ya sabe que va a decir, hasta que la dueña golpea la puerta con voz de generala. Almendra todavía está taaaaaac taaaaaaac y el tiempo de Tunita sigue siendo tiquitaca-tiquitaca y se levanta de un salto, la ayuda arreglarse y -taaaac taaaac-  la arrastra hasta las bicicletas. Del otro lado de la puerta hay una familia entera mirando una telenovela, Almendra se sonroja, Tunita abre la boca ante la postal asombrosa. Segundo capítulo de la tarde: seguir buscando aventuras. Cruzar dos puentes, subir el cerro, etrar a un zoológico de propiedad privada, ver tragar piedras a los zuris hasta que alguien se acerca y huyen,  tirarse a planear la próxima salida en un campo con vacas de plastilina mirando el cielo bocarriba en una sombra perforada. Al final del día, siempre siempre, comerán buñuelos con miel en bolsitas de plástico en el puestito de la misma señora gorda de la última vez. Almendra ve que Tunita los devora y teme que toda esa energía calórica tome vida tan pronto. Llega el fin, Tunita cada tanto deja esta frase flotando en un aire de plastilina en la despedida: No te olvides Almendra, la amistad entre elhombre y lahmujer... tic tic, igual Almendra con Tunita siempre se siente bien.

Inventurah

Mayo 4, 2009

Borges escribió y Unah tomó notas: “Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno, ha inventado la predestinación al Infierno, ha imaginado las ideas platónicas, la quimera, la esfinge, los anormales números transfinitos (donde la parte no es menos copiosa que el todo), las máscaras, los espejos, las óperas, la teratológica Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espectro insoluble, son articulados en un solo organismo…”

La voz dijo que Unah se había imaginado a sí misma y que había creado sus propios monstruos sin olvidar los que ya existían y rondaban a su alrededor. Muchos le reprocharon que sólo fuera capaz de fundar quimeras, pero Unah reincidió.