Loca
Julio 1, 2009
Loca de verano Yolanda probó demasiados vicios al mismo tiempo. Amor, sexo, tabaco, cannabis, rutas, autostop, lecturas, escritos… Músicos.
Loca de pasiones inauguraba su cuerpo de diecisiete años. Tenía diecisiete deseos encarnados.
Loca, muy loca, sentía que el mundo transpiraba entre sus manos. Y decidió apretarlo hasta sangrar.
Génesis
Julio 1, 2009
odo comenzó cuando un esperma travieso de poeta atravesó el óvulo sorprendido de una profesora…
Nueve meses después, un llanto astillado rasgó el aire de la sala de partos de un pueblo cuyo nombre, inalcanzable para el imaginario de los lectores, evitaremos.
Diecisiete años después, un gritillo igual de astillado rajaba el aire de una habitación prestada. Otra membrana se quebraba para dar paso a la luz…
Se inicia la etapa de un pubis bélico en busca de lo bello de lo púdico. En el páramo del ego, Yolanda se había despojado de la virginidad.
-¡Oh, María! ¿Eres llena de Gracia?
Noche
Julio 1, 2009
Noche anfibia, te abrazan los últimos rayos de Apolo en despedida etérea. Noche eterna, se aproxima la hora del ritual irremediable, otro sacrificio sobre tus piras quemadas. Noche asesina, matarás veinticuatro horas más de nuestras efímeras vidas. Noche enardecida, te escoltaremos con adornos, y todo el artificio de velas y luz eléctrica. Noche cautivante, la luna se agacha cuando pasas iracunda. Noche profana, devuélvenos los trenes que apagaste, sólo quedan sus señales y durmientes enterradas. Noche tirana, te quemará sobre su altar la mañana, y algunos recibirán su ofrenda, renovarán sus horas, tal vez te vean aún, antes de ir donde los trenes se marchan.
(Yolanda)
Flor
Julio 1, 2009
Yo abrí las piernas con más ganas que nunca aquella vez, y él tomó mi flor…
(Yolanda)
Para no perder el gusto
Mayo 26, 2009
Los “te-mó” son como rayos de sol atravesando collares de nubes hasta el mar. En el mar nadan nuestros deseos, son seres de todas las formas y colores posibles, y las posibilidades son infinitas, el límite lo tiene el método paranóico crítico de Dalí. Y hacia allá vamos, con un lóbulo de oreja en la boca de cada uno, para no perder el gusto…
(Yolanda)
Otros autonautas
Mayo 25, 2009
El mapa de la cosmopista hoy marca el recorrido de una piel a la otra; geografías enmarañadas. Los autonautas cruzan en el biplano construido por él, por lo tanto, sólo el autonauta conoce sus cualidades. Yolanda ni las imagina, se deja llevar, lo desea; y ve cómo las siluetas del mundo se van abstrayendo, y reconfirma que una presencia acarrea ausencias, y viceversa. Arriba, la vista es deliciosa: constelaciones de lunares y poros que redefinen sus órbitas; turbulencias; besos que pasan volando; caricias en paracaídas; lluvias y granizos de sensaciones… Cada tanto un “te-mó” alado -que no es lo mismo que un “temo”, éstos suelen acarrear nubarrones, tormentas, cielos grises, dinosaurios carnívoros voladores, Cerveros sin ladridos de cuellos de jirafa, pieles frías que se vuelven diáfanas…-
Yolanda
Mayo 13, 2009
Soy Yolanda. Tengo veintidós años y estoy demasiado viva. Ayer caminaba por el pequeño centro de una ciudad de nombre ignoto para la gente de su propio país. Un hombre que vendía quinielas me dijo: “Chau, Verde”. Y me conmovió. Seguramente porque a mí me gusta vestirme de ese color y la vida de ese hombre resulta tan inocua que se dedica a observar a la gente que cruza por la calle para ponerle nombres según la impresión que le cause. O tenía un don sinestésico, no lo sé. La cuestión es que en ese instante fui verde para él. Me miré y me reconocí verde. Por fuera y también por dentro. Tengo veintidós años y estoy demasiado verde. Entonces decidí teñirme el pelo de color naranja para sentir que entre tanta verdura se abre una flor en mí, una flor naranja. Tengo veintidós años y estoy verde-naranja. Y me voy a recorrer las ciudades desconocidas de mi país. Tengo veintidós años y planeo un viaje por Yolanda. País de provincias verde-naranjas.
En la ruta
Mayo 4, 2009
A Yolanda no le interesan esas cuestiones. Yolanda abre los ojos y abre una ruta que nace entre los senos. Hay un declive ínfimo hasta el ombligo, lo recorre. Línea sutil que la divide, simetría casi perfecta, craquelada. Pinceladas impresionistas guiadas por el encuentro frontal de dos tendencias. Cruce de vellosidades. Cuerpo matemático de relieves microscópicos y sismos crecientes, rítmicos, candomberos. Los ojos ven, aunque se entrecierren, por más que se entornen. Más allá sucumbe la selva tropical. No hay mapas, hay humedad y temperaturas altas. Pero algo le revela el mejor camino de regreso: las curvas de una cadera. Toma la guitarra y vuelve a la marcha. Su fuerza también está en los ovarios. Lleva melodías en la conciencia que recién en su paso por el inconsciente se hacen bellas, porque se entornan como sus ojos y descubren nuevas formas. Faltan mil kilómetros de recuerdos. Yolanda los pisa. Yolanda los pasa. Yolanda se va. Sólo Yolanda sabe por qué viene y va.
Desde adentro
Abril 17, 2009
Día bisagra.
Renovando sensaciones.
Redecorando interiores.
Ya se llevaron las cortinas rotas,
ya saqué el empapelado chillón.
Me parece que esto va a quedar más naranja que verde…
(Yolanda)